Esto de pensar que tendremos una pequeña TrasLOsteña, luego
de una Losteña (nacida en la isla de Lost, Sardegna, Italia), es señal de
cuantos pasos en distintas direcciones a las que jamás imaginamos siquiera una
da en la vida.
Ayer di uno de esos pasos que cambian el rumbo de tu vida, o mejor dicho
determinan algo que ahora mismo no se bien como nombrar. Vendría a ser como un salto cuantico.
El pacto con Mi Querido era traer la modica suma de 3
gallinas a casa. Desde que nos acostumbramos a los huevos caseros es difícil volverlos a
comprar en el supermercado. Además consumimos mucho y nos encantan. La idea
de tener gallinas ponedoras, vivencia que parece de los abuelitos que nacieron
en el campo, empezó a darnos vueltas.
Mi Querido tiene experiencia en el tema ya que en la isla de
Lost hay un principio basico: tener gallinas y huerta.
Para mi que viví en un dos ambientes en Capital Federal es
casi como abrirle la puerta a un par de extraterrestres ruidosas desconocidas.
No obstante la idea de los huevos, de Ti yendo a buscarlos,
me parecía… interesante? Simpatica? Sana?... bueno, un poco de todo eso.
El plan mayor se ejecutó ayer, cuando una conocida de la
zona prometió las gallinas. Fue entonces que marcharon en dirección al objetivo
acompañados de Mati y Jony, amigos TrasLosteños.
No era que me negaba a participar de la aventura, en
absoluto jamás!, sino que no me imaginaba tan embarazada lidiando en el vehículo
con las emplumadas revoloteándome. Gran error el mio, porque en ese caso
hubiera podido interferir con el resultado final.
El cuarteto volvió contentísimo a casa festejando el
encuentro, la adquisición, el resultado final. Las habían preparado muy cuidadosamente en enormes bolsas blancas de
trigo para que no se escapen durante el viaje.
Lo llamativo es que había una
de más.
Fuimos al gallinero construido por mi Querido, que le puso
más empeño que a un edificio de categoría. El entró con TI que bailaba en una pata
entusiasmadísima, y procedió a la liberación, a puerta cerrada para que no se
escapen, mientras el resto mirábamos desde afuera.
Lo que sucedió a continuación fue una mezcla de asombro,
alegrías, y preguntas existenciales del tipo:
- Porque se me ocurrió
esta idea?
- Quien me mandó a meterme en este asunto?
- No era más fácil comprarle el maple a Sole que vende sus
huevos de gallinas felices?
- Si voy a tener un bebé chiquito como me voy a ocupar además
de esto!
- Me voy a transformar en una granjera. No estoy tan segura que sea mi deseo
- No se si puedo convivir con gallinas… (son tres nada más,
tranquila)
- Me siento un poco invadida
- Tengo miedo que hagan demasiado ruido.
Todo esto se me pasaba por la cabeza mientras ellos abrían felices
los sacos y retiraban a las emplumadas que estaban tiesas como monumento.
En un momento veo que hay dos gallinas de más y un saco sin
abrir. Volví a relojear y si, evidentemente eran 5, bastante grandes por
cierto. Pero extrañamente quedaba un paquete cerrado.
-Porque trajiste tantas gallinas? Habíamos quedado en 3 nomás?!
- Es que nos quisieron dar todas! y porque no? Dije que si!
- Pero no son demasiadas??? Y que vamos a hacer con tantos
huevos?
Y me dio una explicación vinculada a la necesidad de que se muevan en la "comunidad conocida", y que bien tanta abundancia de huevos, etc ,etc.
No me cerró demasiado.
En el momento empecé a visualizar cada comida con huevo y
una montaña al costado esperando. Pero un pensamiento interrumpió la imagen.
-Pero todavía hay una bolsa más ahí! Cuantas compraste???
Y en ese momento, de aquel último saco, emergió un tremendo
y altivo gallo, enorme y soberbio.
-Un gallo??? Para que??!!
-Porque me dijeron que las gallinas lo necesitaban para
organizarse y sentirse protegidas, entonces lo incluyeron.
Miré el señor gallo que regenteaba a las ponedoras. Ti
estaba eufórica. Mi Querido entusiasmadísimo.
No supe que agregar porque el escenario estaba desplegado.
Enseguida se acomodaron rapidarmente en el piso, se amucharon, comieron, se tiraron por
el tobogán, en fin, se sintieron en su casa con una velocidad asombrosa.
Algo internamente sintió que cedió a las estructuras de la
vida anterior y se abrió, con cierta dificultad, a una nueva existencia compartida.
Ya no formaríamos una simple familia, ahora tendríamos cinco gallinas y un Sr
Gallo como parte del clan. Esta ecuación me produjo casi una perdida de
identidad porque no sería más la chica de ciudad adaptada a la isla, ni tampoco
la que intentaba encajar de alguna forma en el paisaje serrano. Ahora me tocaba
convivir entre las plumas y los canticos matutinos
.
Aún no se como me moveré entre esta poblada novedad. Por lo
pronto me voy a centrar en las bondades de los huevos caseros, y esta cosa
extraña de buscarlos de las ponedoras en vivo y en directo.
Vamos a ver que pasa cuando vayamos a descubrir que pusieron
el primer huevo en la nueva locación.
Al final el huevo de oro quedaba más cerca de lo que jamás
hubiera imaginado.
Pd: frente a nuestro asombro y su generosa disposición,
cuando fuimos a ver que tal estaban aparecieron dos impecables y relucientes huevillos recién puestos. Debo confesar que sentí
cierta emoción por el suceso, una mezcla extraña de sentimientos
contradictorios.
Vamos a ver que tal nos va! por lo pronto en casa no van a faltar los omelettes...