28.9.13

Pide y se te dará, la ilusión de los placeres fáciles

Hoy me encontré con dos ideas que coinciden en su esencia, que reflejan un mal de esta época (y ni hablar en países desarrollados). Todo lo que se obtiene con poco esfuerzo, la sociedad que nos empuja a consumir. La sensación de vacío interior y los objetos.
Estas dos me parecieron brillantes y quiero que se queden acá en este espacio.

"Los festejos ostentosos a chicos que están apenas en el umbral de la existencia los habilitan a creer que toda la vida se basará en el lema: pide y se te dará. Elimina la noción de logro, de recorrido, de proceso. Y abona la creencia de que un deseo es un derecho, algo tan extendida hoy en la sociedad. Es decir, si lo quiero, es mi derecho tenerlo. Y es tu obligación, como padre o madre, dármelo. Esto también contribuye a fomentar el egoísmo, la competición disfuncional y tóxica, la idea de que el propio hijo no puede tener menos que el vecino porque esto es una mácula en la imagen paterna, y desde ya, un consumismo obsceno"
Sergio Sinay


"Estoy comiendo una rebanada de pan tostado con manteca y mermelada de frutilla. No he horneado el pan, ni batido la manteca ni recogido las frutillas. Mi desayuno, a diferencia de mis escritos, está compuesto de fórmulas rápidas, que no exigen habilidades y prácticamente ningún esfuerzo. ¿Qué ocurriría si toda mi vida estuviera compuesta por placeres fáciles, que nunca requirieran del empleo de mis fortalezas ni supusieran ningún desafío? Ese tipo de vida predispone a la depresión. Las fortalezas y las virtudes pueden marchitarse durante una existencia en la que se opta por fórmulas rápidas, en vez de elegir una vida plena a través de la búsqueda de gratificaciones. Los placeres se encuentran fácil, las gratificaciones suponen la puesta en práctica de las habilidades y fortalezas de las personas, y se obtienen con esfuerzo". Martin Seligman

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